Sobre la reforma fiscal…

1. Es falso que la única manera de cuadrar las cuentas públicas sea reducir el gasto social. Toda cuenta de resultados se compone de dos partes: los gastos y los ingresos. Ignorar los impuestos en este debate es de tuertos ideológicos, es no querer ver la mitad del problema.

2. Hay margen para recaudar más impuestos. La presión fiscal en España fue del 31,5% del PIB en el año 2010. La media europea es del 40%.

3. El agujero no está en los asalariados. Los trabajadores por cuenta ajena pagan casi lo mismo que en el resto de Europa.

4. Otra cosa son los profesionales autónomos y los pequeños empresarios. En 1993, declaraban ganar de media 10.260 euros anuales. A pesar de la inflación, su supuesta renta no ha subido ni 800 euros en todos estos años. En 2009, declararon 11.036 euros. Dicen ganar menos que los trabajadores y los pensionistas (19.354 euros de media). Como denuncian los inspectores de Hacienda, es obvio que estamos ante un fraude generalizado.

5. Tampoco pagan gran cosa las empresas. En teoría, el impuesto de sociedades (30% para las grandes empresas, 25% para las PYMES) está en la media europea. No es así en la práctica, gracias a desgravaciones y algunas triquiñuelas fiscales. En 2010, las empresas españolas sólo pagaron de media el 9,9% de sus beneficios. Es un porcentaje inferior al nominal de algunos paraísos fiscales, como Irlanda (12,5%).

6. Los impuestos y los recortes son dos caras de una misma moneda. De lo que hablamos en ambos casos es de quién pagará la factura de la crisis.

7. Arreglar el déficit público sólo recortando el gasto y sin tocar los impuestos es como operar a un enfermo con una mano atada a la espalda: malo para el doctor, peor aún para el paciente.

Font: Escolar.net

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